Representación

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Concepto de representación.

La voluntad, como requisito de existencia del acto jurídico, puede manifestarse personalmente o a través de otra persona, denominado representante. En este último caso, la representación se produce cuando un acto jurídico es celebrado por una persona a nombre y por cuenta de otro, con la particularidad que los efectos de tal acto se producen directa e inmediatamente para el representado.

Por tanto, la representación se puede definir como una modalidad del acto o contrato, en virtud de la cual, lo que una persona ejecuta o celebra a nombre de otra, estando facultada por ésta o por la ley para representarla, se radica en el patrimonio de la segunda.

Nuestro Código Civil regula la representación a través de los artículos 43 y 1448.

Naturaleza jurídica de la representación.

La naturaleza jurídica de la representación ha sido explicada por distintas teorías entre las que destacan:

a) Teoría de la ficción;
b) Teoría del nuncio, mensajero o emisario;
c) Teoría de la cooperación de voluntades; y
d) Teoría de la representación-modalidad del acto jurídico.

Teoría de la ficción.

Para esta teoría se reputa que el representado manifiesta su voluntad por mediación del representante, no siendo el segundo más que el vehículo de la voluntad del primero.

En el presente, la teoría de la ficción (también llamada clásica o de Pothier) ha sido desechada por la doctrina, pues no logra explicar los casos de representación legal, tales como el del demente o impúber, ni tampoco aclara si el acto jurídico se genera por la voluntad del representante o representado.

Teoría del nuncio, mensajero o emisario.

Tal teoría, formulada por Von Savigny, señala que el representante es un mensajero, un portavoz que transmite más o menos mecánicamente la voluntad del representado, de manera tal que el acto jurídico se celebra, real y efectivamente, entre el representado y el tercero.

Para la doctrina contemporánea, tampoco es satisfactoria esta teoría pues no logra explicar la representación legal en los casos del impúber o demente; y el mandato general, en los cuales no se encarga al representante la realización de un determinado acto jurídico.

Teoría de la cooperación de voluntades.

La representación se explica por la cooperación de voluntades del representante y representado, concurriendo ambas en la formación del acto jurídico, el que sin embargo sólo afectará al segundo.

Entre otras críticas, se afirma que esta teoría no explica los casos anteriormente mencionados de representación legal. En efecto, ¿qué cooperación de voluntad cabe entre el demente o impúber, que carecen de voluntad, y el curador o tutor?

Teoría de la representación-modalidad del acto jurídico.

Desarrollada por Levy-Ulman, fundándose en la teoría de Pilon, afirma que la representación es una modalidad del acto jurídico en virtud de la cual los efectos del acto o contrato ejecutado o celebrado por una persona (el representante) en nombre de otra (el representado) se radican directa e inmediatamente en la persona del representado.

Conforme al criterio de Arturo Alessandri Rodríguez y la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, esta teoría encuadra perfectamente dentro del sistema del Código Civil chileno. Es así que, en los términos del artículo 1448, aparece claramente que es el representante el quien ejecuta o celebra el acto, sin perjuicio que sus efectos se radiquen en el representado.

mandato y representación.

Mandato y representación no son estrictamente sinónimos, por tanto, podemos establecer diferencias desde dos puntos de vista.

Género y especie.

La representación es el género y el contrato de mandato una especie de representación de carácter voluntario. La representación no supone necesariamente de un mandato. En efecto, hay representación pero no mandato, cuando nos encontramos ante un “poder” o cuando estamos ante una hipótesis de representación legal o en ocasiones ante la agencia oficiosa.

Independencia.

La representación es independiente del mandato. En efecto, aunque lo normal es que si hay mandato hay también representación, el primero puede existir sin que haya representación, como ocurre cuando el mandatario, ante los terceros, actúa a nombre propio y no a nombre del mandante, sin perjuicio de sus obligaciones para con el mandante: artículo 2151 del Código Civil. En otras palabras, en lo que dice relación a la ejecución del contrato de mandato, la representación es un elemento de la naturaleza y no de la esencia de dicho contrato.

Con todo, la regla general es que si una persona actúa en representación de otra sin mandato, poder o disposición legal que le confiera la representación legal, el acto que realiza será inoponible a la persona en cuyo nombre se actúa, sin perjuicio de la ratificación o aceptación voluntaria de la última (artículos 1449 y 1450 del Código Civil).

Actos que no admiten representación.

La regla general es que todos los actos pueden realizarse por representación: puede hacerse por medio de representante todo lo que puede hacerse personalmente.

Excepcionalmente, la ley excluye la representación:

a) La facultad de testar no admite delegación (artículo 1004 del Código Civil); la ley no tolera excepción alguna a esta norma. Otorgar testamento es un acto “personalísimo”.

b) El albaceazgo es indelegable (artículo 1280, inciso 1° del Código Civil), a menos que el testador haya concedido expresamente la facultad de delegarlo.

c) Las capitulaciones matrimoniales pactadas por el menor o por el que está bajo curaduría: artículo 1721 del Código Civil.

d) La ratificación ante un Oficial del Registro Civil, del matrimonio celebrado ante un ministro de culto de una entidad religiosa de derecho público. Se desprende de las disposiciones de la Ley de Matrimonio Civil y del artículo 15 de la Ley de Registro Civil, que se trata de un acto que deben ejecutar los cónyuges, personalmente.

Clases o fuentes de la representación.

Del artículo 1448 del Código Civil se desprende que la representación puede tener su origen en la ley o en la voluntad del representado. La representación, en consecuencia, puede ser legal o forzada y voluntaria. La última se subclasifica a su vez en mandato, poder o ratificación.

Representación legal o forzada.

Es la que establece la ley. Son representantes legales las personas que por mandato del legislador, actúan por cuenta y a nombre de otras personas que no pueden valerse por sí mismas. Son ejemplos de representantes legales los casos de los artículos 43, 671 y 761, inciso tercero del Código Civil; artículo 659 del Código de Procedimiento Civil (juez partidor); y el liquidador en el procedimiento concursal de liquidación.

Fuera del campo del Derecho Civil, son también representantes legales, por ejemplo, el Presidente del Consejo de Defensa del Estado; el Rector de una Universidad estatal, el Tesorero Municipal, etc.

Representación Voluntaria.

Mandato.

El Código Civil en el inciso 1° del artículo 2116 establece que el mandato es un contrato en que una persona confía la gestión de uno o más negocios a otra, que se hace cargo de ellos por cuenta y riesgo de la primera.

Poder.

El poder es un acto jurídico unilateral, generalmente otorgado mediante escritura pública, por el cual el poderdante manifiesta su voluntad en el sentido de que los actos jurídicos celebrados a su nombre por el apoderado le son oponibles, es decir, producen efectos jurídicos a favor y en contra. El poder no es más que la facultad de representación otorgada mediante una declaración unilateral de voluntad.

Ratificación.

La ratificación consiste en el acto por el cual una persona acepta ser afectada por un acto jurídico que inicialmente le era inoponible. Se trata de un acto jurídico unilateral, y equivale a un mandato o poder otorgado a posteriori. Son ejemplos de ratificación los contenidos en los artículos 672, 673, 1449, 1450, 1818 y 2160 del Código Civil.

Agencia oficiosa.

Tratándose del cuasicontrato de agencia oficiosa, cuando el interesado ratifica lo obrado por el agente oficioso, la representación es voluntaria; pero cuando el interesado no ratifica y el negocio le ha resultado útil estamos frente a un caso de representación legal, pues por mandato legal debe cumplir las obligaciones contraídas en su nombre por el gerente o agente oficioso (artículo 2290 del Código Civil). Con todo, si el acto no fue útil al interesado ni esté ratificó lo actuado por el agente oficioso, no habrá en definitiva representación de ninguna clase.

Requisitos de existencia de la representación.

Acto jurídico.

Debe realizarse un acto jurídico. Es inadmisible la representación en los hechos jurídicos, como un delito por ejemplo. Además, la ejecución de un hecho material, implica un contrato de arrendamiento de obra o de servicios.

Voluntad del representante.

El representante debe manifestar su propia voluntad, ya que es él quien contrata (artículo 1448 del Código Civil). Basta que el representante tenga capacidad relativa, según ha concluido la doctrina mayoritaria y la jurisprudencia, pues el acto no compromete su propio patrimonio, sino el del representado, y la capacidad plena sólo se exige cuando se comprometen los derechos propios. De ahí que los relativamente incapaces pueden ser mandatarios (artículos 1581 y 2128 del Código Civil).

En cuanto al representado, para nada se considera su capacidad, excepto en el mandato que como todo contrato debe cumplir con los requisitos establecidos en el artículo 1445 del Código Civil, por tanto, debe ser plenamente capaz.

Contemplatio domini.

Al contratar, debe existir la contemplatio domini, esto es, que el representante actúe a nombre del representado. El representante ha de manifestar de un modo inequívoco su intención de obrar en nombre y por cuenta de otro, y que aquel que contrata con el representante -si se trata de un acto jurídico bilateral- partícipe de esa intención. La contemplatio domini significa por tanto que el negocio no es para sí, sino para el representado, el dominus, y que tal representado se contempla o tiene presente al contratar.

Poder.

El representante debe tener poder para actuar por el representado: debe estar facultado por la ley o la convención para representarlo. El artículo 2160, inciso primero del Código Civil, se refiere a los límites del mandato; el artículo 2173 establece que los actos del mandatario obligan al mandante, aun cuando se haya extinguido el mandato, en la medida que el mandatario desconozca tal hecho.

Efectos de la representación.

Efecto esperado.

Los efectos de la representación legal o voluntaria son los mismos: los derechos y obligaciones del acto se radican en el patrimonio del representado como si hubiera contratado él mismo: artículo 1448 del Código Civil. Este es el efecto normal.

Ratificación.

A su vez, todo acto o contrato ejecutado o celebrado por quien carece de mandato o poder o por quien excede los límites del poder o mandato, tiene en principio como sanción la inoponibilidad de los efectos de ese acto jurídico a la persona a quien se pretendió obligar, a menos que medie la ratificación.

Orrego, Juan Andrés. Acto Jurídico. Información recuperada el 02 de mayo de 2018 desde sitio WEB del autor.

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