Competencia

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La competencia es una consecuencia lógica de la jurisdicción, debido a que no es factible que la función jurisdiccional se ejerza por un único tribunal. Por ende, ante tal imposibilidad, nace la necesidad de distribuir la jurisdicción entre varios jueces, surgiendo entonces la competencia de tribunales. Luego, todo tribunal tiene jurisdicción, esto es, atribución para administrar justicia; pero no todo tribunal tiene competencia, o sea, facultad para conocer de un asunto determinado. Por tanto, la jurisdicción es el todo o el género; mientras que la competencia es la parte o la especie, es decir, la cantidad, grado o medida de la jurisdicción que corresponde a cada tribunal.

Definición de Competencia.

Ahora bien, el artículo 108 del Código Orgánico de Tribunales define a la competencia como la facultad que tiene cada juez o tribunal para conocer de los negocios que la ley ha colocado dentro de la esfera de sus atribuciones.

Acerca de la definición anotada, ella ha sido objeto de numerosas críticas, entre otras por ser «incompleta», pues no sólo la ley coloca un asunto dentro de la esfera de las atribuciones de un tribunal. También pueden hacerlo las partes interesadas, mediante la prórroga de la competencia; u otro tribunal, gracias a la competencia delegada.

Definiciones doctrinales.

Enseguida, teniendo presente las falencias conceptuales de la ley, es la doctrina quien aporta una acertada definición de competencia. En ese marco, en atención al ámbito de aplicación de la jurisdicción, destaca el trabajo de dos procesalistas chilenos.

En primer lugar, Fernando Orellana Torres explica que la competencia es la medida de la jurisdicción o esfera u órbita de atribuciones establecida por la ley para que cada juez o tribunal ejerza la facultad de conocer, juzgar y hacer ejecutar lo juzgado en un asunto determinado.

Por su parte, en similares términos, Cristian Maturana Miquel conceptúa a dicha institución como la esfera, grado o medida establecida por el legislador para que cada tribunal ejerza jurisdicción.

Clasificación de la Competencia.

Acto seguido, al estudiar la jurisdicción señalamos que este es un concepto que no admite clasificación. Por el contrario, la competencia si es susceptible de ser clasificada y así lo entiende de forma unánime la doctrina. En tal sentido, se formulan una serie de distinciones en atención a distintos aspectos, entre las que resaltan las siguientes:

En atención a la necesidad de intervención de las partes.

Atendiendo a la necesidad de intervención de las partes en su determinación, se clasifica en natural y prorrogada.

Competencia Natural.

Es aquella que se asigna por la ley a un determinado tribunal para el conocimiento de un asunto. Esta categoría se genera de forma automática, sin intervención de las partes, por aplicación de las reglas de competencia absoluta.

Competencia Prorrogada.

Es aquella que las partes expresa o tácitamente le confieren a un determinado tribunal, que no es naturalmente competente para conocer de un negocio, mediante la aplicación de la prórroga de la competencia. Al respecto, el legislador se refiere a esta institución en los artículos 182 y siguientes del Código Orgánico de Tribunales.

En atención a la fuente donde emana.

Atendiendo a su origen, se clasifica en propia y delegada.

Competencia Propia.

Es aquella que corresponde a un tribunal para el conocimiento de un asunto por expresa disposición de la ley, mediante la aplicación de las reglas de competencia absoluta y relativa.

Competencia Delegada.

Es aquella que posee un tribunal que no conoce de un asunto, para la sola realización de diligencias específicas, por habérsela delegado o encargado, para ese solo efecto, el tribunal que posee competencia propia. Se refieren a esta materia los artículos 71 del Código de Procedimiento Civil y 20 del Código Procesal Penal.

En atención a su extensión.

Según la extensión en el conocimiento de un asunto que posee el tribunal, se agrupa en común y especial.

Competencia Común.

Es aquella que le corresponde a un tribunal para conocer indistintamente de toda clase de asuntos, cualquiera que sea su naturaleza, a saber, sean estos civiles, contenciosos o no contenciosos, y penales.

Competencia Especial.

Es aquella que le corresponde a un tribunal para conocer de ciertos y determinados asuntos. Son ejemplos de esta clase: la justicia de familia y laboral, además del trabajo especializado que realizan los juzgados de garantía y tribunales de juicio oral en lo penal.

En atención al número de tribunales potencialmente competentes.

Atendiendo al número de tribunales que pueden llegar a conocer de un asunto, se clasifica en privativa y acumulativa.

Competencia Privativa o Exclusiva.

Es aquella que habilita a un tribunal para conocer de un determinado asunto, con exclusión de cualquier otro. Verbigracia, la Corte Suprema es competente para conocer del recurso de casación en fondo; recurso de revisión; acción de reclamación por pérdida de nacionalidad y el recurso de unificación de jurisprudencia.

Competencia Acumulativa o Preventiva.

Es aquella en que, una vez aplicadas las reglas de la competencia, existen dos o más tribunales potencialmente competentes para conocer de un asunto, pero de suerte tal que, interviniendo uno de ellos en el conocimiento del negocio, hace incompetentes a los restantes.

En atención a la instancia en que el tribunal es competente.

Atendiendo a la instancia en que un asunto puede ser conocido por un tribunal, se habla de competencia de única, de primera y de segunda instancia. A este respecto, la instancia se define como el grado jurisdiccional en que un tribunal conoce de un asunto, tanto en los hechos como en el derecho. Luego, esta clasificación arranca de los artículos 188 y 189 del Código Orgánico de Tribunales que dicen relación con el recurso de apelación, el cual es el medio de impugnación que da origen a la segunda instancia.

Competencia de Única Instancia.

Es aquella en que un asunto es conocido por un solo órgano jurisdiccional, sin posibilidad de un posterior examen por parte del tribunal superior jerárquico, mediante el recurso de apelación.

Competencia de Primera Instancia.

Es aquella que se concede a un tribunal para conocer de un asunto, de modo que la sentencia que resuelve el negocio, es susceptible de ser recurrida por la vía de la apelación.

Competencia de Segunda Instancia.

Es aquella concedida al tribunal superior jerárquico para conocer del recurso de apelación que se ha deducido en contra de una sentencia pronunciada por un tribunal de primera instancia.

En atención a la determinación del tribunal competente.

Atendiendo a la generalidad o precisión con que se determina el tribunal que conocerá del asunto, se distingue en absoluta y relativa.

Competencia Absoluta.

Es aquella que permite precisar la jerarquía del tribunal llamado por la ley para conocer de un asunto. Son factores determinantes de la competencia absoluta: el fuero, materia y cuantía.

Competencia relativa.

Es aquella que permite precisar qué tribunal, dentro de una determinada jerarquía, es el competente para conocer de un asunto. La competencia relativa posee un único factor determinante, este es el territorio.

En atención al contenido.

Finalmente, atendiendo a su contenido, se habla de competencia contenciosa o no contenciosa, según exista o no contienda entre partes. Por lo que toca a esta categoría, la asignatura dedica una unidad especial al estudio de los actos judiciales no contenciosos.

Texto actualizado al 3 de enero del 2020.

Sobre el autor

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Jorge Castro Barros

Mi nombre es Jorge Castro, soy abogado de profesión y soñador por vocación. Actuó en calidad de autor intelectual de este singular proyecto.

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