Capacidad de goce y ejercicio

C


Capacidad.

El Código Civil distingue dos manifestaciones de capacidad. En primer término, aquella que consiste en la aptitud de una persona para adquirir derechos y contraer obligaciones, denominada como capacidad de goce; y en segundo lugar, la aptitud de una persona para ejercer los derechos y para cumplir las obligaciones por sí mismo, sin el ministerio o la autorización de otra persona, denominada como capacidad de ejercicio.

Capacidad de Goce.

El concepto de personalidad se confunde con el de capacidad de goce. Ser persona, en realidad, es tener capacidad de goce; todo individuo susceptible de ser sujeto de derecho, es persona. Privar a un ser humano de la capacidad para adquirir todo derecho, sería dejar de considerarlo persona. Se trata de un atributo de la personalidad fundamental para la persona natural o jurídica.

En consecuencia, no existen seres humanos que, de manera absoluta, estén desprovistos de la capacidad de goce. En tal sentido, nuestro legislador sólo contempla casos de incapacidades de goce especiales o particulares, esto es, referentes al impedimento para adquirir uno o más derechos determinados. El Código Civil alude a ellos, genéricamente, en el último inciso del artículo 1447.

Capacidad de Ejercicio.

La capacidad de ejercicio, llamada también capacidad de obrar, consiste en la idoneidad del sujeto para ejercitar por sí solo, con su propia voluntad, los derechos subjetivos y contraer obligaciones.

A diferencia de la capacidad de goce, es posible que ciertos individuos estén totalmente desprovistos de capacidad de ejercicio, lo que no infringe los principios anteriores, pues ésta capacidad no constituye un atributo de la personalidad.

Casos de incapacidades de ejercicio.

La capacidad es la regla general y la incapacidad la excepción. En tal sentido, la ausencia o disminución de la capacidad de obrar puede adoptar un carácter absoluto o relativo. Así se establece en los artículos 1446 y 1447 del Código Civil.

Son absolutamente incapaces los dementes, los impúberes y los sordos o sordomudos que no pueden darse a entender claramente. Los incapaces absolutos bajo ninguna circunstancia pueden actuar personalmente en la vida jurídica, sino sólo a través de representantes.

Son relativamente incapaces los menores adultos y los disipadores que se hallen bajo interdicción de administrar lo suyo. Los incapaces relativos deben actuar representados o personalmente si son debidamente autorizados.

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