Pago por Consignación

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Concepto del pago por consignación.

El deudor no sólo tiene la obligación, sino también el derecho a pagar, como consecuencia de su interés en que la obligación se extinga. Si el acreedor se resiste a recibir el pago, tal resistencia no debe perjudicar al deudor, pudiendo sobreponerse a ella mediante el pago por consignación.

Cabe tener presente que la negativa del acreedor no justifica el incumplimiento del deudor, ni purga la mora en que pueda incurrir. En todo caso, la mora del acreedor exonera al deudor del cuidado ordinario de la cosa y le dará derecho para demandar perjuicios (artículos 1548, 1680 y 1827).

De lo dicho resulta que el deudor puede pagar aún contra la voluntad del acreedor (art. 1598).

No sólo el deudor puede pagar por consignación; el pago puede hacerlo cualquier persona: art. 1572.

Puede definirse entonces el pago por consignación como el depósito de la cosa que se debe, previa oferta del acreedor, hecho a virtud de la repugnancia o no comparecencia del acreedor a recibirla, o ante la incertidumbre acerca de la identidad del acreedor, y con las formalidades necesarias, en manos de una tercera persona (art. 1599).

Del concepto, se desprende lo siguiente:

1.- Debe existir una oferta del acreedor.

2.- Tres son las posibles causas que lo explican:

  • El deudor se niega a recibir el pago (“… la repugnancia…”).
  • El deudor, sin negarse, no comparece sin embargo a recibir lo que se le debe (cuando la cosa debía ser entregada en cierto lugar).
  • Existe incertidumbre acerca de quién es el acreedor.

3.- Deben cumplirse con las formalidades previstas en la ley (fundamentalmente, relativas a la oferta y a los trámites posteriores ante el juez competente).

4.- El pago, en este caso, se concreta mediante el depósito de lo que se debe, en manos de un tercero.

Oferta y consignación del pago.

El pago por consignación requiere dos operaciones. La oferta tiene por objeto procurar al acreedor la oportunidad de recibir voluntariamente el pago y al mismo tiempo poner de manifiesto su resistencia o repugnancia.

La consignación es el acto por el cual el deudor se desprende de la cosa.

La oferta.

La necesidad de la oferta se consigna en el artículo 1600.

Formas de la oferta: debemos distinguir:
  • Si el acreedor está presente: la oferta se efectúa de acuerdo a las normas generales del artículo 1600.
  • Si el acreedor no tiene domicilio en el lugar, no es habido o hay incertidumbre acerca de su persona: art. 1602.
Requisitos de fondo de la oferta: artículo 1600.

a) Debe ser hecha por una persona capaz de pagar (artículo 1600, N° 1).

b) Debe hacerse al acreedor capaz de recibir el pago o a su legítimo representante
(artículo 1600 N° 2 y art. 1578).

c) La obligación debe ser exigible (artículo 1600, N° 3).

d) Debe ofrecerse ejecutar el pago en el lugar debido (artículo 1600, N° 4).

Requisitos de forma de la oferta: La oferta es solemne.

a) La oferta debe hacerse por un funcionario público: un notario o un receptor judicial (artículo 1600, N° 5).

Pueden éstos actuar sin previa orden del tribunal. Para que efectúen la oferta, el deudor ha de entregarles una minuta con los detalles de la deuda y con una descripción de la cosa ofrecida.

b) El funcionario debe levantar un acta de la oferta (artículo 1600, N° 6).

c) El acta debe contener la respuesta del acreedor o su representante (artículo 1600, N° 7).

Formas de la oferta en el caso del artículo 1602

Cuando el acreedor o su representante no tiene domicilio en el lugar en que debe hacerse el pago, o no son habidos o hay incertidumbre acerca de la persona del acreedor, se modifican las reglas del artículo 1600 y la oferta sólo debe cumplir con los requisitos indicados en los números 1, 3, 4, 5, y 6.

En este caso la oferta se hará al tesorero comunal respectivo (hoy, Tesorería General de la República).

Casos en que se omite la oferta: contemplados en el artículo 1600, último inciso.

a) Cuando el acreedor demanda judicialmente el cumplimiento de la obligación.

b) Cuando el acreedor deduce cualquiera otra acción, que pueda enervarse mediante el pago de la deuda (por ejemplo, una acción resolutoria).

c) Cuando se trata del pago periódico de sumas provenientes de una misma obligación (art. 1601, inc. 5).

La consignación.

Concepto de consignación.

Dispone el art. 1599: “La consignación es el depósito de la cosa que se debe, hecho a virtud de la repugnancia o no comparecencia del acreedor a recibirla, o de la incertidumbre acerca de la persona de éste, y con las formalidades necesarias, a manos de una tercera persona.”

Formas de la consignación: art. 1601.

a) La consignación puede hacerse en la cuenta corriente del tribunal competente (artículos 1600, último inciso y 1601, inc. 5º). Es necesario que la obligación sea en dinero.

b) Puede hacerse en la tesorería comunal o en un banco comercial o en el Banco del Estado, etc., del lugar en que debe hacerse el pago (art. 1601, inc. 1º).

c) Puede hacerse en poder de un depositario nombrado por el juez competente (art. 1601, inc. 2°).

Procedimientos posteriores a la consignación.

No cabe al acreedor ninguna intervención, sino una vez hecha la consignación: art. 1601.

El art. 1603 indica los procedimientos posteriores a la consignación, en que debe calificarse la suficiencia del pago.

a) El deudor debe pedir al juez competente que la consignación se ponga en conocimiento del acreedor, con intimación de recibir la cosa consignada (art. 1603, inc. 1º).

b) Puede ocurrir que el acreedor acredite o no que existe juicio en el cual debe calificarse la suficiencia del pago. Si no lo acredita en el plazo de 30 días hábiles, contado desde que fue notificado de la consignación, el juez, a petición del deudor, lo declarará suficiente y ordenará alzar las cauciones sin más trámite (art. 1603, inc. 3).

c) Se entenderá que hay juicio desde que se haya notificado la demanda (art. 1603, inc. 5º).

d) El plazo de 30 días puede ser prorrogado, hasta por 30 días más (corridos, en este caso), si por causas ajenas a la voluntad del acreedor, no ha sido posible notificar al deudor (art. 1603, inc. 4º).

El inc. 2º del art. 1603 se refiere al juicio por el cual se califica la suficiencia de la consignación.

El juicio que corresponde será el que haya promovido o promueva el acreedor para reclamar el cumplimiento de la obligación o la resolución del contrato, por ejemplo; o bien el que haya promovido el deudor para que se declare extinguida la deuda o se haga alguna declaración derivada de tal extinción, como la cesación de las cauciones.

Corrobora lo dicho el art. 1601, último inciso.

Gastos del pago por consignación.

Son de cargo del acreedor (art. 1604). Se modifica la regla general, porque el acreedor, con su negativa para recibir el pago, es el causante de los gastos ocasionados.

Efectos del pago por consignación.

El efecto lógico del pago por consignación es la extinción de la deuda (art. 1605).

La extinción de la obligación se verifica en el día en que se produce la consignación.

El inciso 2º del art. 1605 establece una regla de excepción, cuando la obligación es a plazo o bajo condición: la consignación debe haberse efectuado a más tardar el día siguiente hábil al vencimiento de la obligación, para que ésta se tenga por cumplida oportunamente.

Retiro de la consignación.

El deudor puede hacerlo antes o después de aceptada por el acreedor o declarada suficiente por el juez.

Las condiciones y consecuencias del retiro de la consignación son diferentes en uno y otro caso:

a) Mientras la consignación no ha sido aceptada o declarada suficiente por sentencia ejecutoriada, el deudor puede retirarla: la obligación subsiste (art. 1606).

b) Si se aceptó o se declaró suficiente, el deudor no puede retirarla sin el consentimiento del acreedor. En este caso, la obligación se mirará como del todo nueva (art. 1607). Hay una verdadera novación, y por tanto cesa la responsabilidad de los fiadores y codeudores y el acreedor perderá los privilegios y garantías de su crédito primitivo.

Orrego, Juan Andrés. Extinción de las obligaciones. Información recuperada el 01 de abril de 2018 desde sitio WEB del autor.

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Jorge Castro Barros

Abogado de profesión y soñador por vocación. Actúo en calidad de autor intelectual de este singular proyecto. Si tu meta es aprobar el examen de grado, te puedo ayudar, sólo sígueme en Facebook.

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