Mera tenencia

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Concepto de mera tenencia.

Se llama mera tenencia la que se ejerce sobre una cosa, no como dueño, sino en lugar o a nombre del dueño (artículo 714 del Código Civil). El mero tenedor solo tiene el corpus, más no el ánimus.

Posesión y mera tenencia son conceptos excluyentes. La mera tenencia nunca conduce a la prescripción, porque para prescribir es necesario poseer y el que tiene la mera tenencia no posee.

El art. 714 proporciona algunos ejemplos de meros tenedores: acreedor prendario, el secuestre, el usufructuario, el usuario, el que tiene el derecho de habitación, etc.

Fuentes de la mera tenencia

El mero tenedor puede encontrarse en tres situaciones jurídicas diversas:

  • Puede tener la mera tenencia de la cosa en virtud de un derecho real sobre la misma;
  • Puede tener la mera tenencia en virtud de un título, del cual emana por ende un derecho personal que lo vincula con el dueño de la cosa; o
  • Puede tener la mera tenencia, sin reclamar derecho alguno sobre la cosa. Es el caso del
    precarista (art. 2195, inc. 2° del Código Civil).

Son meros tenedores, por ejemplo, en el primer caso, el usufructuario, el que tiene sobre la cosa el derecho de uso o habitación, el que tiene el derecho de prenda. En estos tres casos, se es mero tenedor por tener un derecho real sobre la cosa.

Además, son meros tenedores, por ejemplo, en el segundo caso, el comodatario, el depositario y el arrendatario. En estos casos, se es mero tenedor porque existe un vínculo personal, contractual, con el propietario de la cosa.

La diferencia entre una u otra situación es importante.

El titular del derecho real es mero tenedor de la cosa, pero en cambio, tiene la posesión de su derecho real. Por el contrario, cuando la mera tenencia emana de un vínculo personal, sobre la cosa no hay ningún derecho, de carácter real. Este distingo reviste trascendencia en cuanto a la posibilidad de interponer acciones contra terceros, para recuperar la cosa: si se trata de un mero tenedor titular de un derecho real, dispondrá de acción; no ocurrirá lo mismo si se trata de un mero tenedor titular de un derecho personal (quién tendrá que recurrir al dueño, para que éste deduzca la pertinente acción contra el tercero).

mera tenencia y precario.

En la tercera situación, que corresponde al denominado precario, el mero tenedor detenta la cosa si tener con el dueño vínculo alguno. Tiene la cosa en su poder “por ignorancia o mera tolerancia del dueño”. Esta última situación, en rigor, no se encuentra contemplada en el art. 714.

En efecto, tal como lo expresamos en nuestro libro Los Contratos reales. Legislación, Doctrina y Jurisprudencia, “cabe notar que, según el precepto, es mero tenedor: i) quien detenta una cosa en lugar o a nombre del dueño; y, ii) quien tiene una cosa reconociendo que pertenece a otro. Pero como acertadamente indica Peñailillo, también es mero tenedor quien detenta una cosa sin preguntarse si tiene o no dueño, y al mismo tiempo sin la convicción de que sea propia.

Precarista versus propietario.

Esta tercera hipótesis es especialmente relevante para el precario, pues muchas veces, el dueño se enfrentará a un detentador u ocupante con quien nunca ha tenido vinculación jurídica, es decir, con alguien que, en rigor, no calza con ninguna de las dos hipótesis de mero tenedor descritas en el art. 714, en particular con la primera (podríamos admitir que está comprendida en la segunda, si entendemos que al detentar la cosa sin la convicción de dueño, ese solo hecho significa que reconoce que pertenece a otro, pero la frase “reconociendo dominio ajeno” parece aludir a que se reconoce que el propietario es una persona determinada).

Opinión de Peñailillo

Expresa Peñailillo que: “Puede verse que formalmente la definición (del art. 714) no está bien construida por tener contenidos separados. Primero está restringida al que detenta en nombre de otro y luego (en el inc. final) se la extiende a todo el que tiene la cosa reconociendo dominio ajeno (aunque no la tenga ‘en nombre de otro’). Y en el contenido, aun con la extensión del inc. final no parece satisfactoria; no vemos como necesario el reconocimiento de dominio ajeno; también hay que calificar de mero tenedor al que simplemente detenta la cosa (sin ánimo de dueño) sin tener reflexión alguna acerca de si tiene dueño o no.

Entonces, lo importante no es el reconocimiento de dominio ajeno, sino la convicción de que la cosa no es propia”. Por ello, a las dos hipótesis de mero tenedor del art. 714, agregaríamos la siguiente: iii) quien tiene una cosa sin reconocer dominio ajeno y al mismo tiempo sin ánimo de señor o dueño. Aún más lejos, Arturo Selman, al referirse a los estados de los individuos frente a una cosa, alude a cuatro situaciones: la del dueño, la del poseedor, la del mero tenedor y la del precarista”.

Características de la mera tenencia.

Es absoluta.

Se es mero tenedor tanto respecto del dueño de la cosa como ante los terceros. Por ello, por regla general si el mero tenedor pierde la tenencia de la cosa no podrá entablar acciones posesorias, salvo, según expresamos, si al mismo tiempo fuere titular de un derecho real, como el usufructuario, por ejemplo (excepcionalmente, si el mero tenedor es despojado violentamente de su tenencia, podrá interponer la querella de restablecimiento, en el plazo de 6 meses, art. 928).

Es perpetua.

Si el causante es mero tenedor, también el causahabiente o sucesor a cualquier título lo será, por regla general (artículos 1097 y 1104). Ello, porque la condición jurídica del causahabiente (heredero o legatario, por ejemplo), será la misma que tenía su causante.

Sin embargo, esta característica puede desaparecer en el caso de los herederos, cuando fallezca el mero tenedor y los primeros entren a detentar la cosa bajo la creencia de que pertenecía al fallecido. En tal caso, los herederos serán poseedores de la cosa y podrán adquirirla por prescripción. Serán poseedores de buena fe y por ende tendrán posesión regular. En cambio, si al fallecimiento del causante sus herederos entran a detentar la cosa en calidad de poseedores pero a sabiendas de que no le pertenecía al fallecido, serán poseedores de mala fe y por ende irregulares.

Es inmutable o indeleble.

La mera tenencia no puede transformarse en posesión, puesto que nadie puede mejorar su propio título: arts. 716, 719, 2º (la expresión “poseer a nombre ajeno”, utilizada en la última disposición, es incorrecta, porque siempre se posee a nombre propio).

Esta característica, a juicio de algunos, tiene dos excepciones:

  • La contemplada expresamente en el art. 716, que se remite al artículo 2510, regla tercera (otros señalan que se trata más bien de una excepción aparente, pues la mera tenencia no muda en posesión);
  • La del art. 730 del Código Civil.

Orrego, Juan Andrés. La Posesión. Año 2011. Información recuperada el 01 de noviembre de 2017 desde sitio WEB del autor.

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Jorge Castro Barros

Abogado de profesión y soñador por vocación. Actúo en calidad de autor intelectual de este singular proyecto. Si tu meta es aprobar el examen de grado, te puedo ayudar, sólo sígueme en Facebook.

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