Limitaciones impuestas por la ley a la administración ordinaria del marido en sociedad conyugal

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El marido, casado bajo el régimen de sociedad conyugal, necesita autorización de la mujer para los siguientes efectos:

a) Para enajenar los bienes raíces sociales. La limitación se refiere a las enajenaciones voluntarias y no a las decretadas por la justicia en juicios ejecutivos o de quiebra.

b) Para gravar dichos bienes con hipotecas, censos o servidumbres u otros gravámenes reales (usufructo, uso o habitación).

c) Para prometer enajenar o gravar los bienes raíces sociales.

d) Para enajenar o gravar los derechos hereditarios de la mujer (en realidad, éste caso no debió incluirse en el artículo 1749, pues no se trata de un bien de la sociedad conyugal, sino de la mujer).

e) Para donar bienes sociales, salvo que se trate de donaciones de poca monta, atendidas las fuerzas del haber social. La restricción operará, sea que se trate de muebles o inmuebles, pues la ley no distingue.

f) Para arrendar o ceder la tenencia (comodato, por ejemplo) de los bienes raíces sociales urbanos por más de cinco años, y los rústicos por más de 8 años, incluidas las prórrogas que hubiere pactado el marido.

g) Para obligar los bienes sociales, constituyéndose avalista, codeudor solidario, fiador u otorgar cualquier otra caución respecto a obligaciones contraídas por terceros. Sin esta autorización, el marido obliga solamente sus bienes propios. No debemos circunscribir el numeral a las cauciones personales, pues el Código alude a “cualquier otra caución”, de manera que también debemos incluir las prendas.


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